08/11/2011

Berlusconi promete dimitir cuando se aprueben las medidas de ajuste

La agonía política de Silvio Berlusconi está resultando mortal para Italia. Una maniobra de la oposición en bloque ha logrado hoy que todo el país presenciara en directo al primer ministro cada vez más solo, herido de muerte, pero aferrado al poder aun a costa de los intereses económicos de Italia. Se votaba la rendición de cuentas de 2010. Il Cavaliere había venido alardeando en las últimas horas de que aún disponía de la mayoría suficiente y de que, en el caso de no tenerla, quería mirar a la cara a los traidores.
La oposición, tantas otras veces incapaz de aunar esfuerzos, ha decidido entonces estar presente en la Cámara de Diputados, pero no ejercer su derecho al voto. Así ha conseguido un doble objetivo. En primer lugar, aprobar las cuentas –un mero trámite, pero necesario para el funcionamiento del país— y, sobre todo, dejarle claro a Berlusconi que ya no dispone de la mayoría absoluta, situada en la barrera de los 316. Berlusconi solo logró 308 votos frente a un bloque de 321 integrado por opositores y tránsfugas. La oposición podía haberlo finiquitado allí mismo, pero ha decidido dejarlo con vida aunque malherido. Un auténtico riesgo en el caso de Berlusconi.
Tras la votación, Berlusconi no se ha ido de la sala inmediatamente. Mientras escuchaba las palabras del líder de la oposición, Pierluigi Bersani, del Partido Demócrata (PD), ha garabateado unas palabras en un bloc de apuntes. Tal como amenazó, el primer ministro ha escrutado el salón de plenos para tomar buena nota de quiénes habían sido los diputados desleales. Ha escrito: “8 traidores”. También ha anotado las palabras “presidente de la República” y “una solución”. Il Cavaliere se ha ido de la Cámara con el puñal clavado y murmurando: “Me traicionaron, ¿a dónde quieren ir?”. Si bien es verdad que el resultado de la votación ponía sobre la tarde otra pregunta más interesante: ¿qué hará ahora Berlusconi?
Ha sido su ministro de Defensa, Ignazio La Russa, el que primero ha despejado la incógnita: Berlusconi tenía previsto dirigirse al Palacio del Quirinal, a ver al presidente de la República, Giorgio Napolitano. Esa era la visita que todo el mundo –empezando por los mercados-- esperaba con desesperación. Que Berlusconi subiera a ver a Napolitano y le presentara de una vez por todas su dimisión. Pero nadie, durante toda la tarde, ha sido capaz de apostar un euro porque esa, la más lógica, fuese la decisión final del primer ministro. Eso sí, la que fuera, tenía que ser ya. Se lo ha dicho Bersani en su discurso: “Si usted no dimite, la oposición tendrá que tomar otras medidas porque así no podemos seguir”. Hasta él mismo se lo ha confiado a sus leales una vez repuesto del mal trago: “Muchachos, cerremos filas y decidamos rápido qué cosa hacer”.
Tras visitar a Napolitano, se ha sabido que Berlusconi guardaba un naipe en la manga. Un comunicado de la presidencia de la República ha anunciado que el primer ministro pondría su cargo a disposición… una vez aprobado los presupuestos con las reformas exigidas por Bruselas. O lo que es lo mismo, Il Cavaliere vuelve a ganar tiempo. Según el comunicado, Berlusconi ha expresado a Napolitano “gran preocupación por la urgente necesidad de dar respuestas puntuales a las expectativas de los socios europeos con la aprobación de los presupuestos de 2012, oportunamente enmendados siguiendo observaciones y propuestas de la Unión Europea. Una vez cumplido ese trámite, el presidente del Gobierno pondrá su cargo a disposición del jefe del Estado”. ¿Se acaba aquí la historia? Puede que sí y puede que no.

Carmelo Lopapa, periodista parlamentario del diario La Repubblica, está convencido de que Berlusconi puede dar todavía alguna sorpresa: “Él está seguro de que puede recuperar la mayoría del Congreso. De los ocho que han fallado hoy, uno estaba en el baño, otro hospitalizado y una más en arresto domiciliario. Los otros cinco se pueden convencer, según parece pensar”. De hecho, el primer ministro ha demostrado ser muy persuasivo en al menos dos votos de confianza muy delicados, el 14 de diciembre de 2010 y el 14 de octubre. Esta podría ser la razón, según el periodista, de por qué “los partidos de la oposición tienen miedo a exponerse demasiado y siguen pidiéndole que dimita solo. Si presentan ellos una moción de desconfianza para ponerle frente a un sí o un no del Congreso, temen no alcanzar la cuota de los 316”.

Su tarde triste lo ha sido aún más porque frente a él se alzó la voz serena, con talla política, de Pierluigi Bersani. “Este voto certifica que el Gobierno ya no tienen mayoría en esta Cámara. Voy a decir muy poco para respetar este momento excepcional. Esta jornada es seguida por millones de italianos que están preocupados por el trabajo que no encuentran, por sus rentas y por sus ahorros. Están preocupados por la inmediata perspectiva del país. Aquí todos sabemos que se trata de preocupaciones reales, bien arraigadas en la realidad. Tenemos un problema de credibilidad con este Gobierno. Nadie ya piensa que esté capacitado para aguantar y enfrentarse a esta situación. El voto de hoy es el certificado de que el déficit de credibilidad tiene fundamento. Los números lo cuentan claro. Una ley técnica pudo ser aprobada no por mano del Gobierno, sino por mano de fuerzas que quieren que el Primer ministro dimita. Se lo pido con toda sinceridad, dimita, por favor, entregue su cargo al Presidente de la República, le diga que tantee el Parlamento para hacer otro Gobierno]. Aqui haremos nuestra parte. Si no lo hace, y ni siquiera me atrevo a pensarlo, las oposiciones van a tomar iniciativas ulteriores [una moción de desconfianza]. De una señal, una sacudida. No podemos acabar en el borde del barranco”.

Ahora queda más de un mes para ver Berlusconi cumple su promesa y dimite, ya que antes de la aprobación de las medidas de ajustes de la UE se tienen que realizar varios trámites parlamentarios. El Ejecutivo de Berlusconi tiene por delante la ratificación en el Parlamento de una enmienda a los presupuestos de 2012 que hace una semana aprobó el Consejo de Ministros. En esa "maxienmienda", cuyo contenido específico aún se desconoce, figuran las primeras exigencias hechas por la UE a Berlusconi para garantizar la estabilidad financiera del país, que tiene una deuda pública del 120% de su PIB.

Está previsto que mañana el Gobierno presente en el Senado la "maxienienda" a los presupuestos de 2012, que, siguiendo su curso habitual, pueden ser votados por el pleno de la Cámara alta ya la próxima semana. Posteriormente, los presupuestos deberán pasar por la Cámara de los Diputados para su aprobación definitiva, que el primer ministro había calculado que se produciría con un procedimiento habitual a mediados de diciembre. Esta noche, después de otro día de infarto, lo único que queda sobre la mesa es la promesa de Berlusconi de que dimitirá. Una promesa, al fin y al cabo. De Berlusconi, al fin y al cabo.
El País

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08/11/2011

Berlusconi dimitirá después de la aprobación de las medidas prometidas a la UE

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, pondrá su cargo a disposición del presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, una vez que se aprueben las primeras reformas económicas exigidas por la Unión Europea (UE).

«El presidente del Consejo ha manifestado al jefe del Estado que es consciente de las implicaciones del resultado del voto de hoy en la Cámara (de los Diputados)» en la que ha perdido la mayoría, y «ha manifestado su viva preocupación por la urgente necesidad de dar respuesta puntual a las expectativas de los socios europeos con la aprobación de la ley de Estabilidad, oportunamente enmendada con las observaciones propuestas por la Comisión Europea», reza el comunicado del Quirinale.

«Una vez cumplido todo ello, el presidente del Consejo entregará su mandato al jefe del Estado, que procederá a consultas prestando la máxima atención a las posiciones y propuestas de todas las fuerzas políticas, tanto las de la mayoría resultante en las elecciones de 2008 como de las de la oposición», concluye el texto.

Berlusconi había sacado adelante esta tarde el balance de los Presupuestos de 2010 gracias a la abstención de la oposición, ya que solo consiguió 308 votos, lejos de los 316 que necesita para tener mayoría en la Cámara.

Tras constatarse que el Gobierno había pedido la mayoría, la oposición de centro-izquierda había reclamado la dimisión del «Cavaliere» pero también el líder de la Liga Norte y socio de coalición, Umberto Bossi, había pedido a Berlusconi que se hiciera a un lado.

Según anunció el primer ministro en días pasados, la ley de Estabilidad seguramente llegará al Senado el 15 de noviembre, para después ser aprobada en la Cámara de Diputados a finales de este mes. Esta ley de estabilidad contiene una «maxi-enmienda» en la que el Gobierno italiano introdujo las medidas exigidas por la Unión Europea en el último Consejo Europeo, como la privatización de los servicios públicos locales o la reforma de las pensiones.
ABC

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08/11/2011

El adiós de Berlusconi, el mejor aliado de Italia frente a la crisis

Ni la Justicia, ni el 'bunga-bunga', ni ninguno de los escándalos que ha protagonizado el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, habían logrado que el mandatario se planteara dejar el poder. Sin embargo ayer, tras perder la mayoría absoluta en una votación en la Cámara de Diputados, 'Il Cavaliere' se percató de que estaba en el ocaso de su Gobierno.

A pesar de haber sacado adelante su informe de cuentas de 2010, la mayoría absoluta quedaba en manos de la oposición y esta situación dejaba a Silvio Berlusconi en una postura muy débil para seguir gobernando en tiempos de crisis.

La prima de riesgo del país se disparó ante la posibilidad de que Berlusconi siguiera al frente del Ejecutivo y en sólo dos horas subió 20 puntos básicos, hasta cerrar en 496 puntos, cerca de los temidos 500 que constituyen la frontera de no retorno. Era la señal inequívoca de que los mercados no confían en el líder italiano.

Consciente del panorama al que se enfrenta y tras una reunión con el presidente de la república, Giorgio Napolitano, se hacía pública la noticia: Berlusconi dimitirá una vez que se aprueben los recortes y reformas exigidos por la Unión Europea para hacer frente a la crisis de deuda.

Los mercados se relajaban. El euro ganó posiciones y Wall Street reaccionaba al alza. El ánimo comprador se instaló en la Bolsa de Nueva York: el Dow Jones de Industriales, su principal referencia, terminó con un avance del 0,84 % y situado en 12.170 unidades; S&P cerró con un ascenso del 1,17% en el selectivo y el Nasdaq clausuró la sesión con un incremento del 1,2%.

Los italianos cogían aire ante la amenaza de un rescate similar al que ya han sufrido Grecia, Irlanda o Portugal.

Mala gestión de la crisis

La futura dimisión de Berlusconi supondrá el fin a 17 años de carrera política. Su gobierno ha chocado contra los dictados del mercado y contra una crisis cuya gestión no ha sido bien vista tampoco por los países de la UE, sus aliados más cercanos.

De hecho, hoy llega a Roma una delegación de la Unión y del FMI para supervisar la aplicación de las medidas de ajuste que 'Il Cavaliere' detalló a comienzos de mes ante los países de la eurozona y del G-20.

Los problemas de la economía italiana empeoraron, precisamente, tras la cumbre que los países más poderosos celebraron en Cannes, cuando los jefes de Estado y de gobierno de los asistentes designaron al Fondo Monetario Internacional "guardián financiero" de Italia.

El mandatario era nombrado como el principal motivo de la falta de credibilidad de Italia y sus colaboradores señalaban que Berlusconi ya no sabía qué hacer. También su socio de gobierno de la ultraderechista Liga Norte, Umberto Bossi, se distanció de él.

Tras su reunión de ayer con Napolitano, quedó claro que el primer ministro impulsará todavía la aprobación de la ley de estabilidad con las reformas prometidas, para dejar después que el presidente busque una solución.

"Los gobiernos son elegidos por el pueblo y no por los mercados financieros", argumentaba para resistirse a la idea de dimitir. Finalmente, ha sido una parte de los representantes de sus ciudadanos quienes le han marcado el camino.

Berlusconi recalcó que se sentía "traicionado" por gente de su propio partido, el Pueblo de la Libertad, una formación construida especialmente para él. Se hablaba también de una moción de confianza en el Senado sobre las reformas, con las que se pudiera también "descubrir a los traidores".

Pese a ello, llegó la derrota. "El gobierno ya no cuenta con la mayoría que creíamos tener", apuntó Berlusconi esta noche por la televisión italiana. "Por eso debemos tomar nota en forma realista de esta situación y debemos preocuparnos por la situación de Italia". Los mercados parecen haber ganado esta batalla al poderoso 'Cavaliere'.
El Mundo

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08/11/2011

Berlusconi promete dimitir cuando se aprueben las medidas de ajuste

El primer ministro consigue aprobar 'in extremis' en el Parlamento las cuentas del Estado de 2010. La perdida del apoyo de los diputados cuestiona la futura estabilidad de su Ejecutivo.

El País

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08/11/2011

Berlusconi dimitirá después de la aprobación de las medidas prometidas a la UE

El primer ministro italiano ha puesto su cargo a disposición del presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano

ABC

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08/11/2011

El adiós de Berlusconi, el mejor aliado de Italia frente a la crisis

Dejará el poder una vez que se aprueben las reformas exigidas por la UE Los mercados se relajaban y Wall Street respondía al alza tras el anuncio Llega a Roma una delegación para supervisar la aplicación de las reformas

El Mundo

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Dimisión a la vista de Berlusconi.

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