11/12/2011

Paseo en La Castellana

Paseo en La Castellana
FINALIZADO
10 de Diciembre - Sab-22:00 h.
Estadio: Santiago Bernabéu | Árbitro: Fernández Borbalán


Así lo vivimosEstadísticas del partido
ÁrbitroIncidenciasEstadio

Fernández Borbalán
Colegio Andaluz - 1973
David Fernández Borbalán (Comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a Xabi Alonso (26'), Lass (61'), Pepe (62'), Sergio Ramos (69'), del Real Madrid y a Alexis (27'), Messi (36'), Piqué (48'), del FC Barcelona.

El Barça volvió a pasearse en el Bernabéu. Al Madrid no le sirvió ni un gol a los 22 segundos para quitarse de encima un fantasma que amenaza con eternizarse en la Casa Blanca. Abrió el marcador Benzema, pero el Barça empató cuando quiso Messi, que asistió a Alexis para el 1-1. El 1-2 llegó a la vuelta del descanso, en un remate de Xavi que tropezó en Marcelo, y Cesc cerró el marcador con un gran gol de cabeza. El 1-3 refrendó la superioridad de un Barça que volvió a imponer su estilo paciente y de toque ante un Madrid al que ni siquiera tranquilizó el gol de Benzema. Más bien todo lo contrario.
Marca

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11/12/2011

El Barça baja de la nube al Madrid con otra lección de 'fútbol total'

Ricard López | 10.12.2011 | 23:24h
El Barça dejó sin argumentos a aquellos que ya daban por campeón al Madrid. Fue un golpe de autoridad en toda regla. El liderato, con empate a puntos, vuelve a ser culé. Aunque -eso sí- con un partido más. Su superiodidad fue inapelable.

Benzema marcó a los 25 segundos

El equipo azulgrana no le perdió la cara al partido ni siquiera tras verse con el marcador en contra cuando apenas acababa de sacar de centro. Las cosas no pudieron empezar peor para los de Guardiola, ya que a los 25 segundos, Benzema ya había marcado el 1-0. El gol más rápido de la historia de los clásicos. Fue una jugada desgraciada y llena de infortunio. Valdés, despistado, cedió mal el balón con el pie a Abidal, y Di María interceptó su mal pase. El argentino se fue hacia el centro, disparó desde la frontal y el rechace en falso de Busquets llegó a Benzema. El francés, solo ante Valdés, aprovechó el regalo para batirle a bocajarro.

Fin a 15 victorias blancas seguidas

Ni en sus mejores sueños podía imaginar José Mourinho un inicio así. En un visto y no visto, su equipo ya iba ganando. Pero el Barça no perdió la fe. Los catalanes demostraron su grandeza levantándose como si nada hubiera pasado, ante un rival que -recordemos- llevaba 15 victorias consecutivas. Lo que para cualquier otro mortal hubiera sido un golpe irrecuperable, para el Barça fue un accidente. A los seis minutos, Messi ya estuvo a punto de empatar. El argentino aprovechó una pérdida de Sergio Ramos en la media para iniciar una contra, pero tras plantarse ante Casillas, el meta madridista le adivinó la intención y despejó a córner.

Cristiano topó con un muro

Los de Guardiola no se arrugaron ante la asfixiante presión de los de José Mourinho. El Barça dominaba, pero cada pérdida de balón en la media era un sufrimiento. El Madrid tiene el mejor contragolpe del mundo, y Cristiano Ronaldo, Di María y Benzema -Higuaín se quedó en el banquillo- eran una amenaza constante. El galo obligó a lucirse a Valdés con un remate de cabeza en el 10'; y el luso también en el 19', con un trallazo desde fuera del área. El '7' madridista tuvo el segundo en sus botas en el 24' cuando disparó alto tras un despiste defensivo de Piqué y Alves.

Alexis, gigante

Antes de eso, Xavi había puesto en serios aprietos a Casillas con un lanzamiento de falta envenenado, que Iker despejó con los puños (22'). El Barça tenía el control del juego. Yo obtuvo la recompensa a su tesón a la media hora. Alexis Sánchez, titular de inicio en lugar de Villa, marcó el 1-1 al culminar una jugada de traca de Messi. Leo se fue de todos en la media y, al llegar a los tres cuartos del campo, asistió para el chileno. El 'Niño Maravilla' disparó de primera desde la media luna, y marcó de chut raso y ajustadísimo al poste (30').

Patadones de Pepe

El tanto hacía justicia a lo que estaba sucediendo. El Barça demostró una vez más que su fútbol está varios escalones por encima del de los blancos. No debería el José Mourinho y su entorno mediático buscar excusas y escudarse como siempre en los árbitros, ya que si alguien puede quejarse esta vez es el Barça. Fernández Borbalán fue más que generoso con el juego duro -y en ocasiones violento- de los madridistas. El vaivén de patadas -tal vez no tan exagerado como otras veces-, empezó pasada la media hora, con Pepe como protagonista y Alexis como víctima. El chileno recibió dos fortísimas entradas suyas en el 36' y en el 41'. No vio ni amarilla. Y quien sí la vio fue, paradógicamente, Messi... ¡por protestar la primera de ellas!. Increíble.

Gran Iniesta

El tocopillano estuvo inmenso en su mejor partido como culé. Como también lo estuvo Puyol con su bravura en defensa. Y Valdés, enmendando su error inicial deteniendo una falta de Cristiano en el 50'. El Madrid se mostraba impotente -entradones de Lass a Busquets, en el 51', y luego a Iniesta en el 61'-. Y sus argumentos se iban desvaneciendo. Todo lo contrario que el Barça que, de la mano de un Iniesta magistral, se crecía a pasos agigantados.

Xavi marca el 1-2

Así, en el 52', llegó el 1-2. Xavi disparó desde fuera del área después de un mal rechace defensivo. El esférico rebotó en la pierna de Marcelo y, tras tocar el poste, entró llorando a la red.

El Madrid no se lo podía creer. De tener la Liga casi en el bolsillo, pasaba a ir a remolque de los mejores del mundo. Y aún tuvo que sufrir. Porque el Barça le sometió a un auténtico suplicio en la última media hora. Alexis (61') y Messi, de falta (64'), acariciaron el tercero. Claro que Cristiano, siempre peligroso, también tuvo su opción, al cabecear rozando el poste un centro de Xabi Alonso.

Cesc sentencia

El 1-3 era cuestión de tiempo, y llegó en el 65'. Alves culminó una contra con un centro milimétrico desde el lateral del área. Y Cesc, entrando como un coloso, cabeceó en boca de gol.

El Madrid, víctima de la impotencia, intentaba frenar el vendaval azulgrana con dureza. Ramos, en el 69', hizo volar por los aires a Messi en una entrada brutal. Fue amonestado. Y luego Coentrao derribó a Iniesta con un plantillazo merecedor de roja. Fernández Borbalán se la perdonó.

Poco importaba. El Barça tenía ya los tres puntos en el bolsillo y, si no marcó más goles, fue por pura mala suerte. El baño en la recta final fue de los que hacen época. Excepción hecha de la final de Copa, el Madrid de Mourinho sigue sin poder con el Barça en los cara a cara. Y la Liga vuelve a estar abierta. ¡Claro que hay Liga!.
Sport

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12/11/2011

Ganó el mejor

El Barcelona volvió a ganar en el Bernabéu. El Barça interrumpió el mejor momento que se le recuerda al Madrid, a cualquier Madrid. Ni con la carrerilla de un aeropuerto ni con los motores de un avión consigue saltar esta valla. El problema está muy cerca de trascender la pelota para acomodarse en el diván. Hay un complejo que devora al equipo y parte del entrenador. Ha sido él quien ha elegido las armas para combatir al Barcelona. Ha sido él, dueño de todo, quien ha apostado por la fuerza, la presión, por los cuerpos atléticos, polifuncionales e incansables. Pues no basta.

El temor es que una derrota digna nos devuelva otra vez a la edad de piedra y en el próximo duelo Pepe recupere lugar en el mediocampo; la pena será que el madridismo concluya que no existe otra alternativa contra el Barcelona, que se renuncie a la solución del fútbol antes de profundizar en ella, que se acepte la inferioridad.

A quien busque excusas se le ofrecen varias. La primera es que Messi hizo méritos para ser expulsado al final de la primera parte. Borbalán le había mostrado la amarilla por protestar y pudo repetir tarjeta después de una entrada a Xabi Alonso. El árbitro no se atrevió con tanto. El resto de las decisiones son opinables y favorecieron, por tramos, a unos y a otros. La suerte es la otra escapatoria, pero tampoco conduce a ninguna parte.

Origen.
Del primer minuto del partido hace ya un siglo. El gol del Madrid llegó antes de que los futbolistas hubieran terminado de persignarse o encomendarse a Alá. Víctor Valdés equivocó el pase (largo, arriesgadísimo, pecaminoso) y entregó el balón a Di María, que duerme con la bayoneta calada. Lo que sucedió después fue una sucesión rebotes, traspiés y nervios desatados. Despejó Busquets, mal, voleó Özil, peor, y por fin remató Benzema, con la tibia, pero mortalmente. Uno a cero.

El madridismo lo celebró como el guión soñado, casi como un augurio de felicidad. Sin embargo, pasado el primer sofocón, la alegría se moderó y se oyeron las tribulaciones de una afición a la que el Barça imparte lecciones de fatalismo. De la satisfacción del gol se pasó al temor a haberlo marcado demasiado pronto. Ya saben: un gol tan tempranero apenas tiene efecto en quien lo recibe, pues ni se asume la desgracia ni se padece tanto como otro más tardío, con menos tiempo para remontar. El Barça, en cambio, lo tenía todo.

Quizá por esa razón el equipo zarandeado no se sintió ante un drama, sino ante una habitación desordenada. Y Messi la arregló. A los seis minutos robó a Sergio Ramos y encaró a Casillas con aviesas intenciones. Su disparo, colocado como un dardo, lo sacó Iker con las yemas de los dedos.

Es difícil afirmar que fue esa jugada la que igualó el partido. De lo que no hay duda es de que igualó el miedo. A partir de ese momento, el Madrid dejó de disfrutar de las ventajas del anfitrión para encontrarse con los inconvenientes, el ansia, la inquietud. Cristiano las sufrió más que nadie.

Equilibradas las fuerzas, el encuentro nos mostró dos estilos opuestos, dos formas de ser. Si habláramos de maneras de hacer la guerra, nos valdría la comparación con aztecas y conquistadores. Mientras el objetivo de los indígenas no era dar muerte al enemigo, sino capturarlo, el de los españoles era rebajar las huestes rivales con arcabuces y espadazos. El prodigio del Barça es vencer jugando al rescate.

Por momentos, muchos, el plan resulta suicida, angustioso y provocador. El Barcelona se empeña en sacar la pelota jugada en todo momento, hasta cuando no lo recomienda el sentido común, ni los tratados del fútbol o la cardiología, y por ese contagio se explica el fallo de Valdés en el gol.

La hipnosis, sin embargo, surte efecto. Lo hemos visto mil veces. El equipo que observa se convierte en la serpiente que baila al son del faquir, demasiado concentrada e interesada como para atacar al flautista. Así se diluyó la ferocidad del Madrid. Cuando correr deja de ser rentable, se corre cada vez menos. Y se pierde el ritmo, y se extravía la fe.

Alexis empató. El gol fue una ocurrencia de Messi, que tomó el balón y se deshizo de Özil, Alonso y Lass. Surfeando sobre las piernas del francés asistió. Recibido el paquete, el chileno marcó con tino y valentía, perseguido por el aliento de dragón de Pepe.

El Barça sacaba partido de ese orden caótico que resulta indefendible para los soldados con armadura. No hay antídoto para semejante avispero de locos bajitos. Esos tipos no respetan las posiciones, ni las estaturas, ni guardan la mínima prudencia. Se incorporan al ataque cinco, seis, inconscientes, seguros de que no habrá repliegue porque habrá gol, seguros de que no habrá bronca porque hay Guardiola.

Rebote.
Xavi consiguió el segundo por pura fortuna. Chutó desde fuera y la pelota fue desviada letalmente por Marcelo. Casillas no tiene cintura para tanto porque tiene cintura humana y no es muñeco que se pueda colgar del retrovisor. El tercero lo marcó Cesc de cabeza, después de otro movimiento iniciado por Messi, gran asistencia de Alves al segundo palo, magnífica coreografía general.

Quedaban 25 minutos y fueron para pensar, cosa terrible. A los madridistas no les aflige tanto la derrota como los cien años que parece durar la guerra. El barcelonista sigue mecido en un sueño a prueba de cañonazos.

Entretanto, sobre el césped, el Barcelona se quedó conforme con el resultado y el Madrid dejó de jugar contra un equipo para medirse contra un trauma. En ese tramo la figura de Iniesta se engrandeció hasta el infinito. Cada balón que dominó cambio el tiempo del partido para transformarlo en el tiempo de Iniesta. Lento, si es necesario, veloz si toca, elegante siempre. Messi hace sentir al Barça la proximidad del gol, pero Iniesta le hace sentir seguro.

Los equipos se siguieron golpeando, no crean. En forma de ocasiones y en forma de arrimones. Cristiano tuvo el gol de la esperanza, pero cabeceó fuera, inexplicablemente, pues se encontraba solo. Su obsesión le puede. Su deseo de ser protagonista le convierte en secundario ansioso. La cercanía de Messi acentúa la comparación con Salieri.

Ni el mejor Madrid, ni un gran Benzema. Ni siquiera el Bernabéu. El Barcelona agranda su leyenda y alimenta un complejo.
as

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11/12/2011

Paseo en La Castellana

El Barça volvió a pasearse en el Bernabéu. Al Madrid no le sirvió ni un gol a los 22 segundos para quitarse de encima un fantasma que amenaza con eternizarse en la Casa Blanca

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11/12/2011

El Barça baja de la nube al Madrid con otra lección de 'fútbol total'

¿Quién daba por muerto a este Barça?. ¿Quién podía pensar que este equipo de leyenda no podía dar una vez más el golpe en el Bernabéu y poner la Liga al rojo vivo?

Sport

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12/11/2011

Ganó el mejor

El fútbol contra la obsesión .El Barcelona se sobrepuso a un gol de Benzema en el primer minuto. Messi e Iniesta gobernaron el partido. Xavi marcó de rebote y Cesc sentenció de cabeza.

as

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MADRID - BARÇA V

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